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2010-07-30
El cupo femenino de la Rural |
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Preparar a un gran campeón, oficiar de jurado en la Exposición Rural de Palermo, protestar en la ruta en el momento más caliente del conflicto entre el Gobierno y el Campo. Hay mujeres que no se achican, y son las referentes femeninas en un sector en el que la mayoría son hombres. Así consiguieron también hacerse su lugar en Palermo.
Tal es el caso de Mercedes Lalor, productora agropecuaria de Villegas y criadora de caballos criollos. Mercedes asegura que por ser mujer en un sector muy masculino no goza de “ventajas ni de desventajas”, aunque agrega: “En un grupo de hombres, si no te ponés en competitiva, generalmente te malcrían. El hombre siempre es galante y siempre tiene una predisposición a proteger”.
En Villegas, no hay quién no la conozca: A Mercedes le tocó ser la presidenta de la Sociedad Rural de esa localidad en el momento más complicado del campo, durante 2008. Mercedes conservó su autoridad en todo momento gracias a su actitud democrática a la hora de tomar decisiones, aún durante esa particular circunstancia que le tocó vivir: “Hacíamos asambleas y siempre se votaba por la decisión de todos”, comentó.
Ella se ocupa del campo, su marido de comprar, refaccionar y vender inmuebles. Las tareas no se mezclan. Por parte de padre y madre, Mercedes desciende de productores agropecuarios. Por eso del campo prefiere encargarse personalmente. Su único hermano maneja otra fracción del campo familiar.
Su debilidad es la ganadería. “Incluso en los peores momentos de esa actividad mantuve la hacienda”, comentó. Esto, a pesar de tener lotes con buenas aptitudes para la agricultura.
“El campo es un trabajo absorbente de todos los días, de todo el año. Cuando no te avisan que se rompió el tractor, se rompió el molino. Siempre hay cosas”, dijo Mercedes que, sin hijos, puede dedicarse tiempo completo a estas ocupaciones.
Durante los primeros años como expositora de Palermo se ocupó de todos los cuidados que necesitan los animales para llegar a la pista. De eso ahora se encarga un ayudante, ya que Mercedes se ocupa también de administrar los cultivos y la hacienda.
Como Mercedes, Verónica Demaría también es una valiente que se anima a pisar firme en un rubro copado por hombres. Pero ella decidió abocarse de lleno a la cabaña Don Miguel que en vida le heredó su madre en 1992. Se trata de una cabaña de Aberdeen Angus administrada exclusivamente por mujeres ya que la madre de Soledad arrancó en esa actividad en 1969. Desde el primer momento, Soledad, la tercera de cuatro hermanas, fue su mano derecha en la cabaña.
“Cuando te apasiona es fantástico”, comentó entusiasmada Verónica. Por eso hace 18 años optó ir a vivir al campo a Trenque Lauquen, con su marido. “Al no tener hijos, la decisión es más fácil”, confesó.
Las tareas en el matrimonio están bien divididas. Mientras ella se dedica exclusivamente a la cabaña, su marido se ocupa de las demás actividades agropecuarias. “Estoy todo el día con los animales”, dijo. Ella se hace cargo del vareo, el baño, de hacer las camas de los animales. Por suerte tiene tres personas que la ayudan. Sino no sería posible presentar diez ejemplares en Palermo, como habitualmente hace.
“En 1996, obtuvimos el Gran Campeón Macho”, comentó con alegría. “Fue la única vez en la historia de esta exposición que se premió a un ternero menor como Gran Campeón”.
No satisfecha con ello, Verónica sigue haciendo historia en Palermo, y fue la primera mujer jurado en las 124 exposiciones que hizo la Sociedad Rural. Le tocó jurar Shorthorn y con muy buenas repercusiones, según los rumores que corren por las pistas. A pura ley, estas dos mujeres se hicieron un lugar indiscutido en la tradicional exposición rural de Palermo y forman parte de un cupo femenino, pequeño, pero que se hace notar.
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